miércoles, 13 de noviembre de 2013

Mi bici: Rockrider 5.2 2010

De eso que te dan las tantas, te pones a retocar el borrador de mi primera entrada en el blog y va Blogger y te la hace desaparecer delante de tus narices...

En fin... que yo venía hablar de mi libro. Digo, de mi bici. Aunque hablar de la bici de uno es decir hablar de las bicis por las que han pasado mis posaderas he pasado.


Rockrider 5.2 2010

De mis inicios con la bicicleta apenas tengo recuerdo. Digamos que he pedaleado toda la vida. Aunque sí recuerdo, y con cierto cariño, esa BH plegable que cita el bueno de Jesús en la presentación de su bici. De hermana a hermano, y al hermano pequeño de rebote. No duró mucho en mis manos pero ese breve lapso de tiempo indeterminado me sirvió para marcar a fuego el recuerdo de una caída de morros sobre gravilla con esa bici.

Pasado un tiempo llegó a mi primera bici nueva (marca Carrefour - no t'hi fixis), la primera de todas las que tuve que tenía cambio de marchas que funcionaba. Brutal. Con esa bici me aficioné a recorrerme la Bahía de Palma en los fines de semana de mi adolescencia. Incluso entre semana esos casi 30km ida y vuelta me sabían a gloria.

Diada Ciclista de Sant Sebastià
Además, no fallaba cada Enero la quedada sobre pedales por excelencia: la Diada Ciclista por las fiestas del patrón de Palma, Sant Sebastià. Una jornada (sólo una al año, por desgracia) en la que la circulación a motor se echa a un lado para llenar la ciudad de bicicletas.

Y entre una cosa y otra ese montón de hierros se quedó pequeño para mí, llegó mi décimo octavo cumpleaños y mi hermano mayor (ahora más mayor aún) contribuyó en uno de los mejores regalos que me han hecho nunca: una bicicleta Decathlon Rockrider 5.2. Una btt (bicicleta todoterreno) de lo más completita y de componentes bastante buenos para la bici que es.

Rockrider 5.2 2010
A pesar del regalazo, los estudios y otras tonterías de adolescente hicieron que la dejase aparcada en casa más de lo que debía. Y por si no fuera suficiente ese alejamiento, un accidente dejó KO mi pobre coxis. Una microfisura ahí me dejaría sin poderme sentar, en ninguna parte y menos en el sillín de la bicicleta, aproximadamente un año entero.

- Un año entero yendo de culo -

Peeeero, con el paso del tiempo empecé a tolerar mejor lo de sentarme. Incluso para coger la bici. Por ese entonces empezó a implantarse en Palma el servicio de BiciPalma, y claro, ¡no iba a quedarme sin ser de los primeros en probarlo!




Todo eso supuso sacar a la calle a mi polvorienta Rockrider y descubrir hasta qué me encanta usar la bici para desplazarme, más allá de esas salidas deportivas. Incluso para llegar hasta la UIB...

Desde entonces mi bici ha sufrido un proceso de urbanización progresivo que toda mi espalda agradece día tras día y que tengo pensado contar por aquí pieza por pieza ;-)

Manillar súper-elevado, la última modificación.

Palma, a las tantas de una noche de Noviembre.
Escuchando Barón Rojo



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